XXII Cursa per Collserola
Segunda vez que corro por esta enorme carrera.
13km 259m desnivel+.
Pendiente máxima: 17,5%.
Volver sobre lo pisado. En casa. Buen banquete al final. ¡Día para los sentidos!
Cursa dels bombers 2012.
Buen día de running hoy en Barcelona. Se presentaban 10 kilómetros cuyo perfil desconocía pero me lo prentendía tomar como un día festivo con los amigos. Y así ha sido.
Ayer quedé para ver el Barça, pero no tuvimos suerte los culés. Tras la desilusión, fuimos el mexicano y yo a reunirnos con su chica, y amiga mía, María. Después de la jarra de cerveza del partido cayó un mojito de fresa.
Me planté a las 3am en casa… y a las 8.30am en pie. Después de pelear un rato por teléfono a ver si llegaban o no llegaban mis compañeros, nos pusimos en la cola de la marabunta lila para empezar a correr.
El ambiente no estaba nada mal. Había tipos con tambores y gaitas vestidos como curas franciscanos de la época medieval. Todo muy épico. Incluso pusieron “El último mohicano”. Motivaba bastante, la verdad. Hay que felicitar a los organizadores… pero por el precio de las inscripciones y el volumen de inscritos no se podía esperar menos. Otra cosa hubiera sido un insulto (como muchas veces se da en alguna que otra carrera popular). Así que felicidades.
Nos plantamos en la cola (puesto que íbamos de croqueteros, ¡qué menos!) y aquello empezó. Anduvimos un rato hasta la salida y al pasar por ahí, enchegué el crono. La idea era ir juntos durante todo el recorrido, así fue, pero todo el mundo sabe que las promesas de ese tipo se rompen a la primera de cambio, es el carácter humano. Tal pasamos por un avituallamiento se desmadró el tema. Pelayo desapareció. Intenté ir con Mariano un rato pero empezó a acusar un dolor en la rodilla y nos separamos.
El pase de 5k fue a 29’15”. Al final llegué con: 56’08”.
No sufrí, me lo pasé genial y he hecho un buen entreno que va sumano kilómetros. Primera semana de running, saliendo un par o tres días por semana, unos 20-30 minutos. Vamos para adelante :)
Había desaparecido de este lugar cómodo y acogedor. Pequeño pergamino donde puntear los sueños de uno y ver como poco a poco se desvelan al mundo. Pero es de noche y por la noche, es buena hora para soltar la mente con unas lineas.
Cabe decir que venirse a vivir a Barcelona, la ciudad condal, tiene sus ventajas. La resta entre el tiempo total que tiene un día y lo que gasto en: dormir, trabajar y desplazarme, ahora es algo más positiva.
Ahora puedo salir a correr. Eso es digno de destacar para este corredor popular que un día fue y ahora no es. Que lleva unos cuantos quilos encima, que hay que dejar atrás, y un corazón que suspira por palpitar fuerte y decididamente mientras avanza kilómetro tras kilómetro.
¡Bah!, pero aquí todo es humo y gentío. No hay esas calles de Cerdanyola, que no dejaré de visitar el fin de semana, donde el aire es más limpio y la gente descansa en los bancos a ver pasar el tiempo. En el Parc encontré una sensación similar.
Salí a las 6.30 de la mañana, hoy fui después del trabajo, a correr (Bueno, antes corría, ahora troto de una forma alegre, peculiar). Me miro en los reflejos de los portales mientras avanzo dirección al Parc, El de la Ciutadella. Nunca tuve demasiada técnica pero ahora el trote saltarín me hace parecer un caballo percherón. Sí, esos que se tambalean a cada paso que dan. Da igual, sigo.
Atravieso el Arc de Triomf. Me siento Rocky. Casi levanto los brazos pero lo evito por miedo a parecer gilipollas, pero sé que todos los que habéis corrido por debajo de él habéis pensado lo mismo. No mintáis.
Voy bajando, y ahí lo descubro. El parque. Lo vi por primera vez de noche, oscuro, pero los corredores invitaban a entrar. Gente arriba y abajo. Árboles y agua.
Pura naturaleza al servicio del urbanita. Allí todos nos creemos que estamos en nuestra casa, cerca del bosque. Una vez sales y vas de vuelta, te duchas y comes algo, la vida sigue. Pero ahí está, cual amante. Esperándome cada día para que vaya a correr por él.
A recordarme, que soy un corredor.