Ayer, cuando iba a entrenar la natación, alguien gritó mi nombre desde uno de los carriles de la piscina. Mi miopía me impedía ver con claridad su cara a lo lejos, pero pronto me percaté de que se trataba de Vicente. Vicente nadaba conmigo cuando entrenaba con el Club Natació Cerdanyola. Charlando un rato, estuvimos hablando del triatlón y de que este año era el debut para mí. Él ya realizó con éxito uno de distáncia sprint el año pasado.
Le estuve comentando lo del nuevo club de triatlón creado en Cerdanyola, el Cerdanyola CH Triatló, del que formo parte y del que puede que él también forme parte en un futuro (siempre aprovecho para hacer la promo a los ex-deportistas). De momento, ya está invitado a la próxima salida del sábado en bici con el equipo. A ver si cumple.
Apareció por allí Pablo Tenés, otra vieja gloria de la natación cerdañolense. Algo me decía que poco iba a entrenar. Al final echamos cuatro series de 200 a 2.45. Me noté muy suelto y fue un ritmo muy fácil.
Hoy he ido a entrenar, he hecho las mismas séries a una media de 2.35. El pase por 1.15 se está convirtiendo en cosa simple, pero creo que aún faltan muchos metros para estar a un buen nivel en natación. Luego un poco de running, pero mi cuerpo no me permitió meter series a tope, así que plegué el entreno y me fui para la ducha. Me lo está pidiendo a gritos, necesitas descansar y llenar tus depósitos de fuel. Se lo concedo. Las últimas semanas hemos rendido a un buen nivel.
Hoy, partidito de squash con Toni.
